Elevaron a juicio la causa por el homicidio de la maestra de El Bobadal, Evelia Murillo

Municipales Pacifico
A tres semanas de ocurrido el asesinato de la docente rural, Carmen Evelia Murillo, quien cumplía funciones en la escuela del paraje El Bobadal, a unos 70 kilómetros de Tartagal, el fiscal penal 2, Pablo Cabot, a cargo del caso, cerró la investigación preliminar y elevó la causa a juicio.

 

En el requerimiento presentado ante el Juzgado de Garantías 2 de Tartagal, la fiscalía solicitó el enjuiciamiento de José Tomás Cortez, quien al día siguiente del asesinato de la docente, se entregó en la Brigada de Investigaciones.

Cabot calificó el hecho como homicidio calificado por violencia de género, delito por el cual Cortez podría recibir una pena de prisión perpetua.

El crimen de Murillo causó una honda conmoción en la ciudad de Tartagal y en la comunidad docente, donde se elogió a Murillo por su valentía al exponer su vida en defensa de otras dos mujeres de la zona, quienes la noche del asesinato, el 3 de octubre pasado, fueron a la escuela en busca de ayuda.

Según fuentes del juzgado, el fiscal sostuvo en su presentación que el crimen comenzó a gestarse alrededor de las 22, cuando Cortez, un puestero que tiene su casa a pocos metros de la escuela albergue “Provincia de Catamarca”, fue hasta la vivienda de Cristina Maidazo, otra vecina de la zona.

Al irrumpir en la casa de esta mujer, el asesino intentó llevarse a Maidazo a su casa para tener relaciones sexuales, a cambio de lo cual ofreció pagarle 300 pesos. Según las testimoniales reunidas por la fiscalía, la joven se resistió y tras forcejear con Cortez escapó junto a su sobrina, con quien tomaba unos mates cuando el belicoso vecino apareció.

 

Pedido de asilo

Maidazo y su sobrina corrieron entonces hasta la escuela, donde pidieron asilo a la docente, Carmen Evelia Murillo, quien no sólo resguardó a las dos mujeres, sino fue en busca de otros tres menores, de 4, 6 y 7 años, que habían quedado en la casa de las dos jóvenes.

Más tarde, cuando regresaba a la escuela con los chicos, Cortez salió al cruce de la docente, a quien tomó del brazo y le ordenó: “Traela a la Cristina”. Murillo no se amilanó y le recriminó al vecino su actitud, diciéndole que debía tener respeto.

Una vez que la maestra entró a la escuela con los menores, Cortez se marchó y a los pocos minutos retornó con un arma de fuego. Al salir a ver qué quería, la docente, junto a Rocío, una alumna, enfrentaron al sujeto, quien apenas vio a la docente, le disparó a la altura del tórax.

Acto seguido, y con la maestra ya desvanecida en el suelo en el acceso a la escuela, Rocío intentó auxiliarla, pero Cortez se lo impidió y le apuntó con su arma, tras lo cual la amenazó diciéndole que también la iba a matar, razón por la cual la jovencita corrió y se escondió en la escuela.

Cortez, en tanto, se dio a la fuga. Una vez que el asesino se marchó, Rocío llamó a Mirta Montivero, directora de la escuela y dio aviso de lo sucedido. En la casa de Cortez, la policía secuestró un cartucho de bala calibre 22, como así también se logró sumar el testimonio de un empleado del acusado, quien sostuvo que su patrón le había dicho que se “había mandado una macana”.

A partir de estos elementos y otros más, como pericias y otras testimoniales, la fiscalía reunió pruebas suficientes para llevar a Cortez a juicio, instancia que ahora el juzgado debe tramitar a fin de que el debate pueda llevarse a cabo en las próximas semanas.

NUEVO DIARIO