“No resulta fácil definir qué es la pobreza”, se excusó el director del Indec

Nacionales Pacifico

¿Cuántos pobres hay en la Argentina? Si la pregunta tiene intencionalidad política, como lo expresan la oposición al Gobierno nacional y sus usinas “científicas”, como las consultoras o el Observatorio Social de la UCA, la respuesta puede rozar el ridículo y sostener que hay un 25%, un 35% o un 50% de pobres, en una situación igual o peor que la del año 2001.

Si se intenta una respuesta seria uno podría adicionalmente preguntarse: si se entiende por pobre a la población que vive en una situación estructural de vivienda deficitaria por no contar con paredes y piso de material, la respuesta es: esa información se encuentra publicada por el Indec.

En cambio, si se considera pobre a la población que vive en situación de hacinamiento (más de 3 personas por habitación), esa información también se encuentra publicada en la página web del Indec.

También podrían considerarse pobres aquellos hogares integrados por adultos mayores con determinadas carencias. Nuevamente esa información la cuenta y publica el Indec. U hogares donde la prevalencia del consumo de algunas drogas es mayor a un estándar predeterminado. Adivinen la respuesta.

Será considerado pobre aquel hogar cuyo jefe no tiene un trabajo formal o que está subocupado o no tiene los estudios primarios completos o tiene el secundario incompleto. Si se acepta esta definición, pueden tomarse las cifras que publica el Indec al respecto para realizar el análisis que se desea.

Alguien podría pensar, tal vez, que pobres son los niños y adolescentes que deja marginados la brecha digital. Entonces la política del Plan Conectar Igualdad vino a paliar esta situación, democratizando el acceso a la tecnología.

Puede ser que alguien considere pobre a una familia cuyos ingresos no superan determinado monto. Alguien puede considerarse pobre si no le alcanza su ingreso para pagar la cuota del 0 kilómetro (así mide la UCA), mientras otro lo es si no pueden adquirir una cantidad determinada de alimentos (o calorías) diaria, semanal o mensual. También podría calcularse la “pobreza relativa”, tal como se hace con los países de la Unión Europea. Cualquiera sea el numerados que se quisiera tomar, a elección del analista, el denominador constituye una información que publica periódicamente el Indec.

En este sentido, el Banco Mundial realiza diversos cálculos de pobreza tomando, en algunos de ellos, estimaciones sin corregir ingresos y utiliza como línea de pobreza u$s4 por día y u$s2,5 por día como línea de indigencia según paridad del poder adquisitivo. ¿Entonces la pobreza estaría ligada a la fluctuación diaria del tipo de cambio, y el día que se devalúa la moneda hay más pobres y el que se revalúa deja de haberlos?

Cabe citar un párrafo del trabajo elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID): “Do we know how much poverty there is?” (¿Sabemos cuánta pobreza hay?): “Si la experimentamos con todas las combinaciones posibles en lugar de probar la sensibilidad de una de estas opciones a la vez (se refiere a diferentes opciones estadísticas), terminaríamos con una lista de 6.000 posibilidades por índice de pobreza. Para propósitos prácticos, es evidentemente imposible producir 6.000 estadísticas de pobreza cada vez que uno trata de responder a la pregunta de cuánta pobreza hay… Por lo tanto, la implicación principal para el análisis no es que hay 6.000 respuestas. Por el contrario, creemos que la conclusión es que a fin de hacer la estimación de la pobreza significativa, es necesario proporcionar una cuenta completa y explícita de las opciones metodológicas y sus supuestos”.

Como se infiere, no resulta fácil definir (si se es intelectualmente honesto) qué es la pobreza o cuándo una persona o un hogar es pobre o no lo es. Es una discusión que se da a nivel internacional permanentemente, desde hace años.