Sindicaron a Patricia Sánchez como la agresora de los chicos

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En el segundo día de juicio, comenzó a desentrañarse el caso del niño que murió bajo la tutela de los padres sustitutos. . Con las declaraciones de los primeros testigos, el juicio por la muerte del niño Thiago Quipildor y el maltrato sufrido por su hermanita comenzó a marcar un punto de inflexión en cuanto a las responsabilidades que le atribuyen a los padres sustitutos, Víctor Marcelo Senise y Patricia Alejandra Sánchez. Ayer un vecino de la pareja sindicó a la mujer como la autora de las golpizas a los pequeños que al momento de los hechos (julio de 2015) tenían 4 y 8 años, respectivamente.

Momentos de profunda emoción se vivieron durante la extensa jornada en el Salón de Grandes Juicios de la Ciudad Judicial. La madre de los niños, Sandra Quipildor, contó que dio a luz a Thiago cuando cumplía una condena en la cárcel local por venta de drogas. Dijo que en 2013 el juez de Familia Daniel Canavoso le quitó la tutela de los niños por una denuncia de abandono presentada por el padre de tres de sus hijos mayores. Los chicos fueron alojados en el Hogar Cuna, donde Quipildor los visitaba con frecuencia. “Ellos estaban bien en ese lugar y siempre manifesté que no estaba de acuerdo en que los dieran en adopción porque tenía la esperanza de recuperarlos cuando superara mi situación”, expresó. La mujer aseguró que no le comunicaron que los niños habían sido entregados a los Senise. “Se negaron a decirme quién era esta familia, ni dónde vivía. Recién lo supe el día que murió Thiago cuando fui a esa casa y la señora Patricia me dijo que se había broncoaspirado, pero cuando lo vi en el cajón estaba desfigurado”, recordó.

Dijo que ese día vio a su hija muy deteriorada y que fue la niña quien le contó luego que junto a Thiago eran víctimas de feroces agresiones. “Mi hija estuvo internada más de dos meses y cuando se repuso me contó que la que les pegaba era Patricia. Del señor Senise me aseguró que era bueno, que la mala era ella”, expresó.

Quipildor culpó de todo lo que pasó al juez Canavoso por haber entregado sus hijos a los Senise, y al gabinete del Ministerio de Derechos Humanos por no haber realizado los controles que les correspondía.

El testimonio de Ramón David Ballesteros, en relación con el supuesto proceder agresivo de la madre sustituta, fue categórico. Explicó que era vecino colindante del matrimonio y que en reiteradas oportunidades escuchó gritos, llantos y alaridos de los niños. “Se sentían golpes, como si los hicieran dar contra la pared, y en todo momento se escuchaba la voz agresiva de Patricia y esto ocurría casi todos los días”, aseguró. Ballesteros señaló que Thiago y su hermanita permanecían todo el tiempo encerrados y que las pocas veces que los veía daban muestras de estar “tristes y muy asustados”.

“En una ocasión llamé a la 911, pero nadie vino a ver qué pasaba. Otra vez vi que la policía ingresó a la casa por el alerta de un vecino, pero se fueron en seguida sin tomar ninguna medida”, refirió. De Senise dijo: “Era tranquilo, jamás escuché que le gritara a los chicos”.

Margarita Farfán, abuela paterna de tres de los niños, contó que visitó a los chicos en la casa de los Senise. “La tercera vez que fui encontré a Thiago lastimado en la boca y la señora me dijo que se había lastimado solo. Luego de eso, nunca estaban Thiago y la nena. Siempre que iba la mujer me decía que los chicos había salido con Senise y yo comencé a sospechar de que algo podía estar pasando con los chiquitos, pero no hice nada para no causar problemas. Luego de lo que pasó la nena me contó que Patricia estaba ensañada con ella y con Thiago, que les pegaba mucho”, dijo. Roberto Liendro, el otro abuelo, expresó: “Después de la muerte de Thiago recién pudimos entender por qué la mujer escondía a los chicos cuando íbamos a visitarlos”.

Dramático testimonio de la abuela de Thiago

Ofelia Molina, estalló en llanto al recordar la dolorosa muerte de su nieto Thiago, al tiempo que culpó al juez Canavoso y al gabinete técnico del ex Ministerio de Derechos Humanos por el dramático final del niño. “En reiteradas oportunidades pedí que me lo entregaran para que yo lo pudiera tener, pero en todo momento me cerraron las puertas”, declaró. La mujer contó que todas las veces que fue al juzgado la atendían de mala manera. “Siempre me atendía una mechuda rubia y me decía que no insista más, que era mejor que el juez no me vea porque era malo”, dijo. “Canavoso tendría que estar preso, lo mismo que el médico Gonza y la psicólogas del gabinete técnico”, expresó.

Por su parte, el pediatra Guillermo Fernando Guzmán, quien asistió a la hermanita de Thiago, confirmó que la nena presentaba signos evidentes de maltrato infantil y un cuadro de desnutrición severo. El profesional describió con detalle las 119 lesiones que la pequeña de 8 años tenía en su cuerpo. “Advertí en la chiquita un cuadro de desnutrición severa y múltiples lesiones de reciente y larga data”, dijo.
Guzmán señaló que en el cuero cabelludo mostraba cicatrices de heridas que no fueron sometidas a suturas, quemaduras en las manos, deformaciones en las muñecas, lesiones óseas consolidadas, excoriaciones en el cuello, entre otras. “Cuando le pregunté qué le había sucedido, no me respondió y esto suele suceder con los chicos que son sometidos a malos tratos”, sentenció.

El hilo más delgado
El abogado Juan Pablo Rechiutto manifestó que no comparte en nada con la acusación fiscal con relación a su defendida, la psicóloga Lorena Rechiutto, imputada de incumplimiento de los deberes de funcionarios público y falsedad ideológica, junto a otras dos integrantes del gabinete técnico del ex Ministerio de Derechos Humanos.
“Aquí quieren cortar el hilo más delgado, cuando todos sabemos que en este caso hubo responsabilidades superiores”, dijo a El Tribuno. Y agregó: “Los que tendrían que estar en el banquillo de los acusados son el juez (Daniel) Canavoso y la ex ministra de Derechos Humanos, Marianela Cansino”. El letrado sostuvo que “lamentablemente esas personas fueron excluidas del proceso y pusieron en sus lugares a profesionales que cumplieron en todo con el trabajo que les correspondía”.eltribuno.info