Cambiemos se impuso en los distritos más grandes del país y venció a Cristina Kirchner

Nacionales Pacifico

El oficialismo lograba más del 40 por ciento de los votos a nivel nacional. Macri celebró una holgada victoria de Carrió en la Ciudad. Y también se impuso en Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Hubo victorias impensadas, como Chaco y Salta.
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Mauricio Macri se fue a dormir anoche embelesado con una serie de hitos con los que marca un antes y un después en términos electorales en la política argentina desde el regreso de la democracia, independientemente de cómo continúe su gestión y su propio futuro en los dos años que le quedan como presidente. Es el aluvión de votos que buscaba para empezar a negociar a partir de hoy, con distintos actores sociales, un plan de reformas -fiscal, educativa, previsional y laboral, entre las salientes- con las que promete una nueva Argentina. Se verá si eso lo deja bien posicionado para la carrera que ya mira de reojo: la reelección en 2019.
Por lo pronto, Cambiemos -la alianza con la UCR y la Coalición Cívica que irrumpió hace tan sólo dos años- superaba el 42 por ciento de los votos en el país. Lo hacía de la mano de una colección de éxitos cuya punto cúlmine es haber derrotado en la competencia para senador a Cristina Kirchner en el principal distrito del país y único bastión que le quedaba a la ex presidenta desde que se le fue escurriendo aquel célebre 54 por ciento. El verdugo de Cristina resultó ser Esteban Bullrich, un candidato de bajo perfil al que una buena porción del electorado no conocía cuando ungieron su nombre como candidato y que debió hacer un media training tan acelerado que aprovechaba los viajes de un estudio de TV a otro para hacer en el auto ejercicios de articulación con un corcho.
A Sergio Massa le cabe también una dura caída. Ex candidato a presidente y uno de los dirigentes que aparece expectante en la reconstrucción del peronismo sin Cristina, quedó tercero y con menos porcentaje de votos que en las PASO. Pero, además, la boleta para concejales que encabezada su delfín en Tigre, su pago chico, también quedó en tercer lugar.
“Somos la generación que está cambiando la historia”, dijo un eufórico Macri poco antes de la medianoche en el escenario de Costa Salguero. Minutos antes, Cristina había reconocido:“No nos alcanza”.

Cambiemos obtuvo una victoria contundente en Ciudad de Buenos Aires. Elisa Carrió, sobre la que tanto se habló en los últimos días por su derrape al referirse a la situación de Santiago Maldonado no alteró el ánimo de los porteños. La diputada superaba el 50 por ciento, es decir, conseguía un puñado más de adhesiones que en las primarias. Daniel Filmus quedaba segundo y el tercer puesto era para Martín Lousteau, otro de los grandes derrotados de estas elecciones. La izquierda peleaba por una banca y Matías Tombolini quedaba marginado.

La ola Cambiemos fue fuerte en Córdoba, segundo distrito en cantidad de electores. El ex árbitro Héctor “La Coneja”Baldassi aventajaba a la lista de Unión por Córdoba -el sello del gobernador Juan Schiaretti- por más de 17 puntos. Una distancia similar obtenía el macrismo en Santa Fe, la tercera provincia con más votantes. Allí había un doble golpe por parte de la nómina para diputados encabezada por Albor Cantard. Relegaban a Agustín Rossi, el postulante K, y dejaba a más de 22 puntos al socialismo, que parecía tener vallado su territorio hasta no hace tanto.

Con la victoria cómoda en Mendoza Cambiemos se aseguraba los cinco distritos más grandes del país. Es uno de los batacazos de Macri. El último que había conseguido una marca de esa naturaleza fue Raúl Alfonsín hace 32 años. Representan el 66 por ciento de la población.
Pero hay más: Cambiemos celebró en Santa Cruz, donde aún el poder está bajo el apellido Kirchner. Y conquistó tres territorios impensados: Salta -propinándole una derrota al gobernador peronista Juan Manuel Urtubey- Chaco y La Rioja, donde desairó a Carlos Menem. Los gobernadores peronistas que salieron bien parados son Juan Manzur (Tucumán, sexto distrito del país), Sergio Uñac (San Juan), Gildo Insfrán (Formosa) Lucía Corpacci (Catamarca) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis), quien dio vuelta en forma impensada las primarias, donde había caído por veinte puntos.

A partir del 10 de diciembre, los bloques de Cambiemos quedarán más cerca del quórum en ambas cámaras y el peronismo dejará de tener mayoría propia en el Senado. El fuerte avance del oficialismo en las elecciones 2017 (sumaría nueve senadores y más de 20 diputados) le facilitará al Gobierno la negociación de los proyectos más sensibles para su “modelo”. La expectativa del Presidente es acelerar los tiempos para un blanqueo laboral y empezar a negociar sector por sector hacia nuevos convenios de trabajo. “A tono con el siglo XXI”, dice en privado. La reforma fiscal, otro tema anunciado, ya está confeccionada. La tiene en su escritorio, pero recién la hará pública cuando comience el diálogo con los gobernadores, que serán sus principales interlocutores post elecciones. Los citará esta misma semana.

Además de oxígeno, llegar al 42 por ciento a nivel país le posibilita a la Casa Rosada dejar otra marca fuerte: el peronismo no perdía una elección nacional de medio término desde 1997, cuando sobrevino el huracán de la Alianza.

fuente: clarin.com