Panaderos, en crisis, denuncian que no les quieren vender harina

Locales Pacifico

Piden que se asegure el abastecimiento al mercado local. Critican los aumentos de precios.
El cimbronazo que tuvo la economía nacional en los últimos días por el aumento del dólar y el movimiento de tasas tuvo su correlato en todas las actividades. Los que lanzaron una alarma son los panaderos, quienes denunciaron que nos les quieren vender harina, porque el producto no tiene precio, fruto de una especulación, al tiempo que pidieron tomar medidas para no dejar morir la actividad.

Martín Petrocelli es el presidente de la Cámara de Panaderos y Afines de la provincia de Salta y dijo que están sufriendo una sordera infernal por parte de las autoridades.
El empresario denunció que en Salta el molino no les está vendiendo harina, por lo que los está afectando en demasía; al tiempo que no saben el precio real del producto.

También contó que hay una unión de panaderos, con representantes de todas las provincias, que el lunes se reunirán con el ministro de Agroindustria de Buenos Aires, Leonardo Sarquis, quien escuchará los planteos y los hará llegar a su par nacional, Luis Miguel Etchevehere.

“Entre los planteos que llevaremos, el más urgente es que los molinos nos garanticen un precio (de la bolsa de harina) y entrega para el mercado interno”, señaló Petrocelli.

De acuerdo a lo que señaló el dirigente panadero, en Salta hay un solo molino que depende de la casa central en Buenos Aires, y -de acuerdo a lo que denunció- en estos momentos no le está vendiendo harina, y ponen distintas excusas. Y reveló que la última vez que compró harina estaban vendiendo la bolsa entre 530 y 550 pesos y que temen que cuando vuelvan a vender el aumento de precio sea demasiado.

“No pueden desabastecer la industria madre que son las panaderías. En la canasta familiar, el pan tiene un peso importante entre todos los productos”, señaló.

Petrocelli afirmó que tiene que haber un acuerdo urgente, donde se ponga un precio de referencia y se garantice la entrega en el mercado nacional. Y fue más allá: propone que se baje el precio de la harina, y ellos se comprometen a tener el pan a precio accesible.

“El panorama es complicado si siguen presionando de esta forma nos llevan a todos a la hoguera. Muchos pelearán hasta el final y otros se entregarán”, graficó.

El dirigente cuenta que los comercios mayoristas son los únicos que están vendiendo harina, pero cobran la bolsa hasta 700 pesos. “Ellos son comerciantes y van cambiando el precio de acuerdo al movimiento”, se lamenta.

Y plantea un drástico panorama de cara a lo que viene, afirm”: “Las panaderías estamos manejándonos con el stock de harina que nos queda, cuando se acabe vendrán los problemas”.

Consultado sobre qué medida se tomará si no hay acuerdo, aseguró que no les quedará otra que hacer un lock out y no comprar harina, y por ende no elaborar pan, porque comprando una bolsa a 700 pesos producirán a pérdida.

“En el país hay cinco empresas molineras que manejan toda la producción y el mercado del trigo. Ellos manejan la realidad de las 40 mil panaderías que hay en el país, es decir manejan el futuro de 60 mil empleados”, dijo.

El empresario salteño contó que en la provincia habían 700 panaderías, y que en el último tiempo por la situación económica cerró el 20 por ciento.

“Nadie toma conciencia de que si cierra una panadería dejan afuera mano de obra y con eso generan desempleo y todo termina en pobreza”, afirmó con desesperación.

Ultimo aumento

Desde el 30 de abril comenzó a regir la segunda suba que tuvieron en lo que va del año el pan y las tortillas y la tercera de las facturas y demás especialidades. Esta vez el incremento fue del 10%.

A mediados de enero, hubo un aumento del 10% a los productos dulces y el 1 de marzo subieron un 10% el pan, las tortillas y también las facturas.

Los panaderos señalaron que el incremento se debió al aumento que tuvieron en los costos. Al tiempo que no descartan más subas cuando lleguen las facturas actualizadas del gas.

Y por último siguen insistiendo en que los desfavorece la cantidad de panaderías que funcionan de forma clandestina.
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