El Gobierno comenzó a considerar el manejo del suicidio en Argentina con una lógica epidemiológica, por lo que instó a todas las provincias a notificar estos eventos en un sistema de información unificado en el que deberán quedar registradas todas las circunstancias en las que ocurre cada episodio.
La acción fue confirmada en el último Boletín Epidemiológico Nacional, de la semana 16, donde se muestra la ficha que los efectores de salud deben completar cada vez que caiga bajo su órbita una situación en la que una persona se haya quitado la vida o haya intentado hacerlo.
“Es una oportunidad para poder abordar este tema tan sensible para nuestra salud como provincia y como país. Vengo insistiendo hace muchos años sobre nuestra triste realidad provincial en relación a los temas de los suicidios infantojuveniles en Salta. Uno de los ejes es trabajar en la prevención a nivel del fortalecimiento de la franja más vulnerable que hoy son los niños, adolescentes y jóvenes”, dijo en FM Pacífico Lucrecia Miller, psicóloga y presidenta de la Fundación PAPIS.
Precisamente, uno de los problemas de las políticas públicas contra el suicidio es que no existen datos estadísticos actualizados y precisos. Las últimas cifras, de 2019, indican que la tasa local fue de 7,3 suicidios cada 100 mil habitantes. En los años anteriores la incidencia fue similar, pero no hay datos postpandemia.
En números absolutos, durante el período 2010-2019 se produjeron 31.847 muertes por suicidios en Argentina, según la información de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud del Ministerio de Salud de la Nación (DEIS). Esto significa 3.185 suicidios por año y 8 por día, lo que implica uno cada 3 horas.
“La gente viene viendo esta problemática, pero lamentablemente no se han instrumentado políticas públicas para encarar este tema tan sensible y tan complejo que hoy se agrava aún más. En todos estos años no se ha hecho lo necesario. Recién hoy escuchamos que lo denominan como un problema de salud pública”, sostuvo Miller.
Por otro lado, la profesional explicó que por cada suicidio o intento de suicidio hay todo un entorno afectado, una familia y un entorno social, ya que lo que tiene de traumático es que es una muerte que se podría haber evitado. Una de los motivos que más incide en los suicidios son las adicciones de cualquier tipo, sobre todo en adolescentes.
“Una persona que se suicida no es que busca la muerte, sino que busca no experimentar más angustia. Es decir que hay un proceso donde comienza con ideaciones para escapar de una situación que no se puede controlar. En ese proceso hay ciertos indicadores, no hay nadie que llegue al suicidio que antes estaba bien, siempre hay situaciones y señales. El suicidio es el último eslabón de una cadena de falta de atención”, expresó Lucrecia.