La dimensión del atraso cambiario la da un número incontrastable: las liquidaciones de soja en septiembre representaron el 30% del total de la cosecha. Los precios variaron de los USD 345 originales (alrededor de $70 mil por tonelada) a los USD 300 ($60.000) del final.
“Es una buena noticia porque entraron 8 mil y pico de dólares, pero ahora quedan solo 3 mil en la reserva porque el resto se fue a pagar algunas cuestiones que necesitaba el gobierno. Esto ayudó a que mejorara un poco la relación con el FMI en este viaje que hizo Massa a Estados Unidos. Ahora el problema que se va a plantar es que liquidaron anticipadamente y ahora hay sequía en la zona donde de se planta soja entonces qué van a liquidar el año que viene si ya se anticiparon”, dijo en FM Pacífico el economista Valeriano Colque.
Así como “el dólar-soja” marcó septiembre, el equipo económico espera empalmarlo en octubre con una batería de medidas que ayuden a desbrozar el estrecho sendero por el que transita la política económica. De un lado, inflación alta y persistente, que no muestra signos de aflojar. Del otro, escasez de reservas, brecha cambiaria, expectativas de devaluación que no ceden y una presión que ya se manifestó en las primeras observaciones críticas de la vicepresidente Cristina Kirchner y en reclamos piqueteros y sindicales, a los que el acuerdo en el sector neumáticos dio nuevo impulso: los bancarios ya consiguieron un 94% y Pablo Moyano adelantó que en la paritaria de camioneros, cuya primera reunión será el martes, exigirá más de 100 por ciento.
“Evidentemente al no haber dólares eso trae aparejado que hay que cuidar lo poco que hay. Toda la presión que hay de los aumentos está haciendo desaparecer la clase media. Siguen subiendo los productos, sobre todo los alimentos que subieron un 7,7% en septiembre y van a seguir subiendo, Al no tener un panorama económico y teniendo las elecciones el año que viene todo el mundo trata de cubrirse”, sostuvo Colque.
Por otro lado, se refirió a las declaraciones de la vocera Gabriela Cerrutti quien dijo que “hay cierta estabilización”, pero para el economista esto es falso porque si fuese así no habría la inflación que tenemos hoy.
“Hay una caída de la actividad económica en este segundo semestre y hay perspectiva de que se mantenga en el 2023. Subió muchísimo la indigencia y hay muchísimos chicos que no comen. Vamos a tener un promedio como piso del 6,5% de acá a fin de año y la inflación anual va a ser arriba del 100%. Para el año que viene es imposible que se baje la inflación y llegar al 60% como ellos estiman porque hay elecciones y es un gobierno que trata de ganarlas a costa de repartir cosas que no tiene”, manifestó Valeriano.